Crecer, significa valorar la vida desde donde naciste y
hacia donde vas; crecer, es mirar esa vida desde ti, desde la participación de
los demás en tu existencia; crecer, es reconocer tu presente, es valorar tu
pasado.
Somos individuos, que no se pueden dividir, pero somos parte
de un colectivo tan grande que nuestra memoria necesita de ideas que valoran
nuestro tránsito; una historia indivisible, personal y colectiva. Un principio
sin final.
Refrescar la memoria, valorar nuestro pasado, significa
proyectar nuestra existencia. No existe el presente sin un pasado.
Participar de ideas que promuevan el desarrollo, significa
estimular la memoria, significa valorar y rescatar lo nuestro.
¿Cuántas miradas tiene un hecho?, tantas como aquellos
individuos que participaron directamente de aquel hito, tantas como aquellos
que observamos desde la lejanía temporal, tantos como aquellos que
atrevidamente tratamos de rescatar imágenes de un pasado que nos pertenece y
que nunca debemos olvidar.
El escribir sobre la comunidad del norte, significa
encontrarse con individuos que son parte de un tren, de personas que conforman
un colectivo, que construyen su vida entorno a unidades productivas como fue el
caliche, el oro blanco. Todos y todas fueron y son parte de un tren que va a la
Pampa.
Historiador
